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Un día uno de nuestros asociados recogió todos los restos de escayola que teníamos en el taller, troceó los muy grandes y se los llevó en bolsas de plástico.
Cuando a los pocos días apareció con las bolsas y vimos su contenido nos quedamos perplejos, era una montonera de piedras redondas perfectas. ¿Qué había hecho? Se las llevó a su parcela, sacó la hormigonera, la llenó con trozos de escayola, le dio al botón de ON y cuando volvió a la media hora estaban todas redondas. La escayola que estaba totalmente seca daba bolas lisas y la que estaba un poco húmeda las daba más rugosas, con lo que teníamos varios tipos de piedra |